10/02/22

Tarifas energéticas: sin subsidios, los servicios de luz y gas tendrían un aumento de entre 92% y 130%

Actualmente, los usuarios residenciales pagan con sus boletas solo el 29,1% de lo que cuesta la producción de gas y el 35% de la generación eléctrica


En el caso de la electricidad, los usuarios residenciales cubren solo el 35% de lo que cuesta la generación. A fines de 2019, se cubría el 66%

En los últimos días, la Secretaría de Energía y la Subsecretaría de Energía eléctrica revelaron que los usuarios residenciales pagan con sus tarifas solo el 29,1% del valor del gas y el 35% de lo que cuesta la generación eléctrica. Se trata de un problema nacional, pese a que la segmentación tarifaria que propuso La Cámpora está concentrada solo en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

La contrapartida de que los usuarios residenciales paguen menos de la mitad de lo que vale la energía se ve reflejada en los subsidios al sector, que el año pasado representaron US$10.910 millones, un 2,4% del PBI, según la consultora Economía & Energía. Para tener una referencia del gasto, el déficit fiscal primario fue de 3% del producto.

La reducción de las transferencias a la energía están en el foco de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los analistas del organismo coinciden con el Ministerio de Economía en que es el sector del Estado donde hay más margen para recortar el gasto. Sin embargo, el área está controlada por sectores cercanos a la vicepresidenta Cristina Kirchner, que ya anunciaron que el tope de aumento en las tarifas será de 20%.

Si el Gobierno avanzara en una quita total de los subsidios a las tarifas de luz y gas, los servicios tendrían un aumento de entre 92% y 130%, según el consumo de la época del año.

Tarifa de gas

Según datos oficiales, el costo promedio del gas es de US$4,84 el millón de BTU (medida inglesa que se usa en el sector). Actualmente, US$3,43 de ese total cubre el Estado con subsidios (70,9%) y US$1,41 pagan los usuarios residenciales (la llamada demanda prioritaria) a través de sus tarifas. En otras palabras: los US$4,84 equivalen a $21,16 el metro cúbico (m3) de gas, de los cuales los usuarios pagan $6,15 el m3 actualmente, en promedio.

Esto implica que un usuario residencial promedio paga una factura antes de impuestos de $704 en marzo, con un consumo calculado de 43 m3, y en julio, una de $2504, con una demanda de 217 m3. Si el Estado dejara de subsidiar las tarifas de gas, los usuarios pagarían los $21,16 que cuesta el m3 de gas. Por lo tanto, las tarifas valdrían $1349 en marzo y $5759 en julio. Esto implica un aumento de 92% en marzo y de 130% en julio, cuando es el pico de consumo de gas por las bajas temperaturas.

Estos cálculos se realizaron sin tener en cuenta los que subirán también los impuestos, que son un porcentaje del costo total y que, entre el IVA de 21% y las distintas tasas provinciales y municipales, representan alrededor del 27% del servicio total que se observa en las boletas.

Los aumentos tampoco toman en consideración la devaluación del tipo de cambio, que hace que cada vez se necesiten más pesos para cubrir los costos en dólares, ni las subas que podrían tener los servicios de transporte (TGN y TGS) y distribución de gas (Metrogas, Naturgy, Camuzzi, entre otras), que representan 10% y 24% del total, respectivamente.

La propuesta que elevó la Secretaría de Energía en la audiencia pública es que el Estado cubra en vez del 70,9% del costo del gas, el 44,4%. Es decir, los usuarios pagarían con sus tarifas residenciales el 55,6% del valor del gas. Para ello, las boletas en marzo pasarían a costar (antes de impuestos) $1038 y $3342 en julio; los aumentos finales serían de 35% y de 47%, respectivamente.

Tarifas de electricidad

En el caso de la electricidad, los usuarios residenciales cubren solo el 35% de lo que cuesta la generación. A fines de 2019, se cubría el 66%, pero el congelamiento tarifario y el aumento de los costos en dólares hizo disparar los subsidios a la luz. De hecho, el año pasado, el sector demandó US$7315 millones de transferencias del Tesoro, lo que significó un alza de 59% con relación a 2020.

En números concretos, según el informe de la Subsecretaría de Energía Eléctrica que dirige Federico Basualdo, los usuarios residenciales pagan con sus tarifas US$26 el megavatio-hora (MW/h), mientras que el Estado aporta los US$50 restantes para cubrir el costo de generación, que el año pasado finalizó en US$76 el MW/h.

El precio de la generación eléctrica tuvo una suba importante en 2021, en comparación con los US$59 el MW/h de costo que tuvo en 2020. Este incremento se debió a la emergencia hídrica, que hizo que la generación hidroeléctrica -que es la más económica- fuera 17,1% inferior a la del año anterior, y al aumento de 78,6% en dólares de los costos de combustible (hubo más demanda de gas y gasoil, y a precios internacionales mayores).

En moneda local, el usuario residencial promedio paga $2,507 el kilovatio-hora (KW/h), mientras que el Estado cubre los $4,757 restantes, para alcanzar el costo total de generación de $7,264 el KW/h. Según los cálculos de las distribuidoras, si el Estado dejara de subsidiar la generación eléctrica, las tarifas en el AMBA se duplicarían.

Este cálculo es sin tener en cuenta una posible actualización que podrían tener el transporte (Transener) y la distribución (Edenor y Edesur), que entre los dos segmentos representan alrededor del 30% del valor final de las boletas. Los impuestos, a su vez, también tienen un peso de aproximadamente 25% en la tarifa final.

Fuente: La Nación