03/03/26

Buques de 400 metros frente a Río Negro: así funcionarán las “superheladeras” del gas

A cinco kilómetros de la costa de Río Negro se instalarán estructuras que no pasarán desapercibidas. No serán barcos convencionales ni simples terminales portuarias: se trata de buques factoría de 400 metros de largo y 80 de ancho, concebidos como plantas industriales flotantes para transformar el gas argentino en un producto exportable.


La "superheladera".

El despliegue forma parte del proyecto Argentina LNG, impulsado por YPF junto a las energéticas ENI y XRG. Tras la firma del acuerdo vinculante, comenzaron a conocerse los detalles técnicos de la infraestructura que se montará en el Mar Argentino y que promete modificar la dinámica productiva de la región.

El corazón tecnológico del plan está en estas unidades conocidas como FLNG (plantas flotantes de licuefacción). A diferencia de los barcos tradicionales, no tendrán motor propio. Permanecerán ancladas mar adentro y funcionarán como verdaderas terminales industriales fijas.

El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, describió estas estructuras como “superheladeras”. Su tarea será recibir el gas que llegará por ductos desde tierra y someterlo a un proceso de enfriamiento extremo hasta alcanzar los −160 °C, temperatura necesaria para convertirlo en Gas Natural Licuado (GNL).

Al transformarse en líquido, el gas reduce su volumen unas 600 veces, lo que facilita su almacenamiento y transporte en buques metaneros. Ese paso es el que permite que la producción de Vaca Muerta pueda enviarse a mercados de Europa y Asia.

El esquema offshore no fue elegido al azar. Desde la compañía sostienen que este método resulta más rápido y eficiente que levantar plantas tradicionales en tierra, algo clave en un proyecto de esta magnitud. “Estos proyectos de tanta inversión, atrasarse un año o dos es letal. Se pierde muchísimo valor para los accionistas y para la Argentina”, advirtió Marín.

El plan contempla la instalación inicial de dos unidades flotantes con una capacidad conjunta de 12 millones de toneladas anuales. Una vez procesado el gas en esas plataformas, el combustible se transferirá directamente a buques metaneros que cargarán en alta mar para iniciar el viaje hacia los destinos internacionales.

Para alimentar a estas plantas flotantes se construirá un gasoducto de 48 pulgadas de diámetro, considerado el más grande de la historia argentina. El ducto conectará la cuenca neuquina con el nuevo puerto en Río Negro, donde se consolidará un polo exportador que convivirá con la actividad frutícola y logística de la provincia.

La infraestructura también incluirá oleoductos, poliductos y plantas de separación para tratar propano, butano y etano. “Vamos a tener etano fraccionado para exportarlo, y espero que haya inversiones para hacer más petroquímica en Argentina”, señaló el titular de YPF.

La Decisión Final de Inversión (FID) se proyecta para la segunda mitad de 2026. “Cuando firmemos la Decisión Final de Inversión y consigamos el financiamiento, van a empezar las obras que son inmensas”, afirmó Marín.

Si el cronograma se cumple, las primeras exportaciones podrían concretarse cuatro años después de la firma de la FID. En su etapa de máxima expansión, el proyecto podría generar hasta 50.000 puestos de trabajo y aportar alrededor de USD 10.000 millones anuales en divisas durante dos décadas.

Las “superheladeras” flotantes sintetizan el cambio de escala que busca el sector energético argentino: pasar de exportador potencial a proveedor estable de GNL, con infraestructura marítima inédita en el país y una logística diseñada para operar directamente desde el Atlántico Sur.

Fuente: LU17