
Una de las concesionarias hidroeléctricas más relevantes del sistema eléctrico argentino acaba de avanzar con una profunda reorganización societaria. Se trata de El Chocón Hidroeléctrica Argentina S.A., que aprobó la absorción de BML Energía S.A., en el marco de una operación que, aunque no modifica el control del activo ni implica cambios en la concesión, reorganiza el esquema corporativo con el que administrará sus negocios hacia adelante.
La fusión fue aprobada por las asambleas extraordinarias de ambas compañías llevadas a cabo el 30 de junio pasado y quedó formalmente publicada este 27 de julio, en cumplimiento del artículo 83 de la Ley General de Sociedades.
Como resultado, BML Energía desaparece jurídicamente sin pasar por un proceso de liquidación, mientras que Chocón Hidroeléctrica Argentina continúa como sociedad absorbente.
La operación viene acompañada por una decisión financiera de fuerte impacto ya que la empresa reducirá su capital social desde $346.980 millones hasta $53.550 millones, manteniendo sin cambios las 30 millones de acciones emitidas.
Para ello también modificará el valor nominal de cada acción, que pasará de $11.566 a $1.785.
Las razones detrás de la decisión
Lejos de implicar una devolución de fondos a los accionistas o una venta de activos, este tipo de reducción suele responder a un reordenamiento patrimonial destinado a adecuar el capital contable al valor económico real de la compañía luego de una reorganización interna.
Si bien el aviso publicado en el Boletín Oficial no explica las razones de la reorganización societaria ni de la reducción del capital, muestra cómo cambia el patrimonio de la sociedad tras la operación.
Según el estado de situación financiera consolidado al 31 de marzo de 2026, Chocón Hidroeléctrica tenía antes de la fusión activos por $563.585 millones y pasivos por $228.510 millones. Luego de absorber a BML Energía, la compañía pasa a registrar activos por $348.011 millones y pasivos por $306.378 millones, mientras que BML Energía contaba antes de la fusión con activos por $335.539 millones y pasivos por $297.258 millones.
Sin embargo, el informe no explica por qué se decidió una reducción de capital de semejante magnitud, aunque los expertos explican que en este tipo de reorganizaciones societarias, una medida de estas características puede responder a distintos objetivos, como adecuar la estructura patrimonial de la empresa luego de una fusión, absorber pérdidas acumuladas o reflejar el patrimonio definitivo de la sociedad resultante.
Si bien cuál de esas razones motivó la decisión en este caso no surge de la documentación publicada, queda claro que la operación deja a Chocón Hidroeléctrica Argentina como la única sociedad que concentrará la concesión, los activos, los pasivos, los derechos y las obligaciones vinculados con la explotación del complejo El Chocón-Arroyito, simplificando la estructura corporativa del grupo que obtuvo la concesión.
Un plan lanzado en un momento clave
Los estados financieros utilizados para la fusión muestran además el nuevo tamaño de la sociedad resultante.
Antes de la operación, Chocón Hidroeléctrica registraba activos por $563.585 millones y pasivos por $228.510 millones. Luego de absorber a BML Energía, el patrimonio consolidado refleja activos por $348.011 millones y pasivos por $306.378 millones, producto de la eliminación de partidas entre sociedades vinculadas y de la integración de ambos balances.
Más allá del aspecto técnico, la decisión se produce en un momento clave para el negocio hidroeléctrico argentino, atravesado por el proceso de redefinición de concesiones impulsado por el Gobierno nacional y por la reorganización de varios grupos privados que operan activos estratégicos dentro del Mercado Eléctrico Mayorista.
En este caso, la fusión marca un reordenamiento interno del grupo empresario que ganó la privatización del complejo hidroeléctrico impulsada por el gobierno nacional.
La sociedad quedó en manos de un consorcio encabezado por BML Energía, que posee el 99% del capital, mientras que BML Inversora conserva el 1% restante.
Ese fue el esquema definido en la adjudicación de la concesión y que ahora comienza a simplificarse con la absorción de BML Energía por parte de la propia concesionaria.
Detrás de ese vehículo societario aparece un grupo de empresas con fuerte presencia en el negocio energético y agroindustrial.
Entre los accionistas y socios del consorcio figuran:
- MSU Green Energy, brazo de energías renovables del grupo agroindustrial MSU
- Las generadoras Orazul Energy Generating y Orazul Energy Cerros Colorados
- Energrain, BML Generadora, BML Inversora, BML Energía y Limabaz, que participaron conjuntamente en la oferta ganadora por la represa
La adjudicación de El Chocón-Arroyito fue una de las más disputadas dentro del proceso de reprivatización de las represas hidroeléctricas.
El atractivo del activo radica no solo en su capacidad de generación, sino también en que se trata de una central ya amortizada, con costos operativos relativamente bajos y una producción renovable que resulta clave para el abastecimiento eléctrico nacional.
El consorcio ganador reunió a compañías con experiencia en distintos segmentos del negocio energético como MSU Green Energy, que aportó el respaldo de uno de los principales desarrolladores de parques eólicos y solares del país, además de la fortaleza financiera de un holding con fuerte presencia en el agro.
A su vez, Orazul Energy sumó su trayectoria como uno de los mayores operadores privados de generación eléctrica de la Argentina, que administra centrales hidroeléctricas y térmicas y conoce de cerca el funcionamiento del complejo del Comahue, ya que desde hace años participa en ese mercado.
El resto de los socios —Energrain, BML Generadora, BML Energía, BML Inversora y Limabaz— completan una estructura diseñada para administrar la concesión y canalizar las inversiones comprometidas durante la nueva etapa de explotación.
En este sentido, el proceso de absorción representa el cierre de esa primera etapa societaria con la cual el grupo concesionario comienza a consolidar la estructura definitiva desde la cual administrará el activo durante los próximos años.
Para el sector energético, este tipo de reorganizaciones suelen ser el paso previo a la puesta en marcha de los planes de inversión y financiamiento.
Con una estructura más simple, la empresa podrá negociar créditos, emitir deuda si fuera necesario y ejecutar las obras comprometidas con menores costos administrativos y una gobernanza más eficiente.
Pieza clave del sistema eléctrico
La reorganización societaria tiene además como telón de fondo un cambio mucho más profundo a partir de la nueva etapa que atraviesa el negocio hidroeléctrico argentino.
Tras años de prórrogas sobre concesiones vencidas, el Gobierno decidió relicitar los principales complejos del Comahue para atraer inversiones privadas, mejorar la eficiencia operativa y reducir la intervención estatal en la generación eléctrica.
En ese proceso, el complejo El Chocón-Arroyito fue uno de los activos más codiciados del mercado ya que es una de las mayores hidroeléctricas del país y un componente esencial del Sistema Argentino de Interconexión (SADI).
Su capacidad de generación permite abastecer una parte significativa de la demanda eléctrica nacional y, además, la represa cumple una función estratégica en la regulación de los caudales del río Limay, contribuyendo tanto al manejo del recurso hídrico como a la estabilidad del sistema eléctrico.
La concesión también implica importantes compromisos de inversión con planes de mantenimiento, modernización de equipos y preservación de la infraestructura, además de cumplir exigencias ambientales y de seguridad cada vez más estrictas.
Se trata de activos con varias décadas de operación que requieren inversiones permanentes para mantener su nivel de eficiencia y disponibilidad.
En ese contexto, al concentrar la estructura corporativa en una única sociedad, el grupo busca simplificar la administración de la concesión, fortalecer el balance de la empresa operadora y prepararse para una etapa en la que la gestión financiera será tan importante como la operación técnica de la represa.
Fuente: iProfesional

